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El Aura: La expresión de la Energía de cada ser humano

Aura

Sobre el aura dice Marisol González Sterling, escritora, profesora y terapeuta de distintas técnicas relacionas con el sonido, la luz, y la fotónica que “la emanación lumínica del aura sucede debido a los procesos químicos celulares y a las secreciones hormonales en el interior del organismo humano. Estos procesos químicos dependen e influyen en las emociones y el carácter de un individuo.

Los colores del aura dependen de la longitud de onda electromagnética que es la luz solar. Esta es absorbida por los ojos y la piel y es procesada químicamente por los vórtices energéticos de los chakras que a su vez influyen directamente en las glándulas y las secreciones hormonales. Si éstas están activas y elaboran correctamente su química, esos chakras estarán abiertos y emitirán una luz en el espectro ultravioleta que serán los colores del aura. Estos colores dependerán entonces de qué chakras están abiertos, ya que éstos absorben luz y emiten el color complementario. Estos procesos químicos dependen de la integridad psico-física de una persona, de cómo asimila y entiende sus emociones y lo que sucede en el entorno”.

Actualmente hay científicos haciendo comprobaciones con los cuerpos de luz que emitimos los seres vivos. Uno de ellos es Konstantin Korotkov y en la web encontramos un artículo sobre “la investigación científica del aura y la prevención de enfermedades” que pertenece a una entrevista que le realizaron con motivo del viaje a España para presentar su creación, el GDV (Gas Discharge Visualization). Es una técnica que permite visualizar por ordenador el campo de energía humano o aura. Incluimos extractos de la entrevista que realizó y publicó la fantástica revista D-Salud en marzo del 2001.

Profesor de la Universidad de San Petersburgo, Korotkov es una persona de mente abierta, flexible, buen conversador y un verdadero pozo de anécdotas, muchas de las cuales tuvimos ocasión de conocer durante la semana en la que convivimos con él en España. Cuando Korotkov, recién titulado y en pleno desarrollo de su doctorado en Física, recibió una sugerencia de su director que le cambiaría la vida.

Uno de aquellos “coroneles científicos” le explicó que había orden de investigar sobre el llamado “efecto Kirlian” (para quien no lo conozca, consiste en la posibilidad de ver el campo de energía humano o aura, que se hace visible merced a una corriente eléctrica de determinadas características) y le preguntó si le gustaría dedicar una parte de su tiempo a ello. Éste, aunque no sabía de qué iba el tema, respondió afirmativamente. Que los seres vivos poseen un sutil y complejo campo electromagnético móvil que los orientales llamaron aura y hoy se conoce como campo energético está fuera de toda duda para cualquier científico informado.

Pero cuando llevaba un año documentándose Korotkov tuvo un accidente que le mantendría dos años inmovilizado. Parón forzoso –nos contaría- que le permitió reflexionar profundamente sobre su vida. Y una de las decisiones que tomó fue abandonar su antigua línea de investigación y dedicarse exclusivamente al efecto Kirlian, descubierto casualmente en 1939 por los esposos Kirlian, científicos rusos que alcanzarían con el tiempo fama en el mundo entero por su hallazgo. El caso es que algún tiempo después Korotkov tuvo la oportunidad de conocer en un congreso científico a Semyon Kirlian cuando éste contaba ochenta años.

Después de conocer a Kirlian, Konstantin Korotkov participaría en proyectos clasificados como “alto secreto” y que hoy puede contar gracias a la extinción de la Unión Soviética.
Años después, el vacío de poder y control que conllevó la desaparición del imperio soviético posibilitaría el cese de la presión de la industria bélica y que cada científico pudiera buscar su propio camino. Ello permitió que aquel hombre que había participado en tan terrible proyecto pudiese orientar desde entonces sus conocimientos hacia la salud y a la espiritualidad basándose en el estudio de los campos de energía.

Bueno, pues la técnica GDV creada por el profesor Korotkov permite precisamente medir ese campo electromagnético y estudiar la influencia que ejerce en la salud. Ello fue posible porque, basándose en investigaciones del alemán Peter Mandel, Korotkov descubriría que en los diez dedos de las manos está contenida la información holográfica (total) del cuerpo así como aspectos de la psique humana. Y no sólo eso: en muy poco tiempo lograron crear un método de diagnóstico de los principales órganos y sistemas del organismo mediante las imágenes Kirlian de las yemas los dedos. Porque resulta que ¡en las auras de los dedos están reflejados todos los órganos del cuerpo!

Una técnica que posibilita ver en tiempo real las reacciones instantáneas del cuerpo ante un tratamiento médico, el ejercicio, el estrés, la meditación y -muy importante- ¡hasta las actitudes psicológicas y los pensamientos! Y no sólo eso: permite observar cómo el aura de una persona refleja su estado de ánimo. Un descubrimiento trascendental que abre las puertas a una amplísima aplicación de la técnica en diferentes áreas, especialmente en el ámbito de la Medicina y la Psicología.

Su descubrimiento avala y da rigor científico a conceptos de la medicina tradicional de Oriente que no se aceptaban mayoritariamente en Occidente hasta ahora. De hecho, viene a constituir un símbolo de la síntesis entre conocimientos tenidos aquí como propios de la medicina alternativa y cuya existencia no estaba refrendada –el aura, los chacras y los meridianos energéticos- con el conocimiento científico más cartesiano y racional de la medicina ortodoxa. Porque ese campo energético es ahora visible y fotografiable.

Ciertamente. Sólo que en Rusia hace ya mucho tiempo que no existe esa separación entre medicina convencional y alternativa; ambas constituyen sólo diferentes ramas de una sola ciencia: la Medicina. Hoy los médicos de Rusia aplican ambas medicinas como una sola. Es más, se están introduciendo nuevas ideas en la ciencia de la medicina que provienen de la Física Cuántica. Lo que nosotros hacemos ahora, pues, es añadir los nuevos conocimientos y terapias a los del antiguo “arte de curar” convencional. Sencillamente, porque son complementarios, no excluyentes.

¿Puede considerarse su descubrimiento, pues, una auténtica revolución en el ámbito de la medicina científica?

No nos gusta la palabra “revolución”. Sencillamente, nuestros doctores, profesores universitarios e investigadores de más alto nivel entienden que para conocer las causas de una enfermedad y tratarla terapéuticamente deben aplicarse todos los conocimientos de la medicina sin exclusión: tecnología, medicamentos, cirugía… en fin, todos los aparatos y terapias desarrollas por la medicina del siglo XX. Nosotros tomamos pues como referencia el estado de salud ideal y gracias a las mediciones efectuadas en el campo de energía de la persona con mi aparato corregimos esas desviaciones, hoy traducidas ya a valores matemáticos. Es decir, actuamos sobre todo preventivamente. Piense que hoy podemos conocer, viendo el aura o campo energético, las dolencias que empiezan a manifestarse pero aún no se han somatizado. Y que podemos actuar sobre ellas antes de que lo hagan. Es decir, podemos reequilibrar el organismo antes de que enferme percibiendo dónde empieza a fallar. Y con pura tecnología de vanguardia.

En la antigua China el médico de familia sólo cobraba cuando todos los miembros de la familia que le contrataban estaban sanos. Se ponía el énfasis en la prevención, no en la curación. Nosotros creemos que hay que volver a eso. Y de ahí que hagamos gran énfasis en la medicina preventiva. Eso sí, considerando al ser humano como un todo compuesto de cuerpo, mente y espíritu. Si olvidamos que somos parte de la “respiración de Dios” no podremos alcanzar nuestro estado de salud perfecto.

¿Qué son los campos energéticos, profesor?

Es corriente que los médicos midan la actividad eléctrica del corazón o del cerebro. Un electrocardiograma es posible precisamente porque tenemos determinadas corrientes en nuestro cuerpo y se pueden medir. Todos los médicos saben igualmente que nuestra actividad biológica está basada en corrientes eléctricas. Y, según las leyes de la Física, donde existen corrientes eléctricas existen campos electromagnéticos. Nuestros cuerpos no son una excepción: tienen campos electromagnéticos; de hecho, son registrables hoy por diferentes instrumentos. Es más, desde el punto de vista de la Física Cuántica, el campo electromagnético del ser humano está intercomunicado con el del espacio que nos rodea. De hecho, los campos energéticos de las diferentes personas –de carácter electromagnético- interactúan unos con otros de acuerdo con las leyes de la Física. Y eso se percibe a veces claramente.

¿No se ha encontrado nunca a personas desconocidas por las que unas veces siente -sin explicación alguna ya que no la conoce- empatía profunda… y otras aversión clara? Bueno, pues se debe a la afinidad -o falta de ella- de los campos energéticos o auras de ambos cuando se interconectan. Un problema de afinidad vibratoria. Y no hablamos de teoría: podemos medirlo y visualizarlo con nuestros equipos. Hoy podemos medir hasta la intensidad del aura cuando emite un sentimiento de amor.

Y, por cierto, ¿no ha vivido nunca la experiencia de mirar detrás instintivamente al tener la impresión de que alguien le estaba mirando y, al volver la cabeza, darse cuenta de que efectivamente era así? Pues se trata de una experiencia que igualmente explican las leyes de la Física Cuántica.

¿Se conoce ya la función del campo energético que rodea a los seres vivos?

Bueno, después de muchos años de investigación hemos llegado a la conclusión de que esos campos de energía son la base de nuestra actividad biológica. Son una estructura electromagnética y lumínica que mantiene sincronizadas todas las funciones del cuerpo. Y cuando esa estructura energética se desequilibra -de forma más o menos grave- es cuando comienzan a aparecer las llamadas enfermedades. El campo energético está basado en la actividad física del cuerpo, en la actividad mental del cerebro y en las conexiones de la persona con campos de energía superiores que podríamos denominar espirituales. Nuestra intención ahora es medir con nuestros instrumentos estas diferentes fases que he comentado: el cuerpo físico -que es el nivel material-, la actividad de la conciencia -que es el nivel de información- y la actividad espiritual.

Tenemos entendido que estos equipos se están utilizando ya en algunas universidades norteamericanas…

Sí, en Arizona y Nevada, así como en la conocida Clínica Mayo. También estamos creando un centro asociado en Washington. Y en otoño se discutirá en el Congreso de los Estados Unidos, cómo crear un marco legal para estas nuevas ramas de la medicina en el que nuestro sistema puede representar un papel importante.

¿Celebran congresos anuales en Rusia sobre este tema?

Sí, cada año se celebra un congreso en San Petersburgo cuya idea principal es encontrar la relación que existe entre la ciencia, la información que existe en el nivel energético de los seres humanos y su aspecto espiritual. Para lo cual estamos desarrollando un protocolo científico que nos permita estudiar al ser humano como un todo en dos áreas principales: la medicina y los estados alterados de conciencia.

¿Quiere decir que sus equipos pueden medir de alguna manera, además del nivel energético, el físico, el de la mente?

Sí, aunque estamos llegando a la conclusión en distintas partes del mundo de que el sistema biológico del ser humano funciona como un sistema único, que es imposible hacer división entre estómago, hígado, pulmones, etc. Un impulso en nuestro cerebro se puede reflejar inmediatamente en nuestro hígado. Por tanto, deberíamos acostumbrarnos a ver a la persona como un sistema único. La actividad de los diferentes órganos y sistemas está reflejada en la actividad del organismo. Toda información que llega de cada sistema del cuerpo a nuestro cerebro se “mezcla” en él y se vuelve a distribuir por todos los sistemas.

Y dígame, ¿cómo se ven en la cámara GDV los fallos del organismo? ¿Y cómo se puede prevenir una enfermedad?

Voy a explicarlo con un ejemplo: hace unos días tuvimos una paciente muy gruesa que no podía caminar bien con una serie de síntomas muy diversos y que había ya acudido a distintos especialistas en busca de ayuda; pero estos no supieron qué hacer porque la sintomatología era confusa. Bueno, pues después de analizar las imágenes de los campos de energía de sus dedos observamos que tenía bloqueos en la parte baja de la columna, en las cervicales y en el corazón. Se la trató entonces con osteopatía y medicación natural para el corazón a pesar de que, desde el punto de vista de la medicina clínica, su corazón estaba bien. Y a los tres meses a la paciente la desaparecieron todos los síntomas. Podría contar muchos casos como éste.

En suma, primero hacemos un diagnóstico -que no sustituye al diagnóstico médico convencional-, a continuación realizamos un tratamiento y después un seguimiento de la reacción individual del paciente al tratamiento.

Una última pregunta: ¿sus equipos tiene algún tipo de aval o reconocimiento?

En Rusia nuestra técnica está totalmente aceptada por el Ministerio de Salud.

Fuentes:

www.biosonic.org
http://korotkov.org
www.webislam.com

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