Cultura

La soledad en Navidad

Soledad en Navidad

En el imaginario cristiano tendemos a considerar la navidad como una época de reagrupamiento familiar y de compartir experiencias. Es una fecha en la que muchas personas recorren cientos de quilómetros para reencontrarse con sus semejantes. Suele ser, por encima de las creencias personales de cada uno, una época de alegría y compañía.

Sin embargo, también hay una cara más oscura en estas fechas, y es el caso de aquellas personas que, por alguna razón, pasan estas fiestas en soledad y sin llevar a cabo ningún ritual o acción especial. Suele ser la parte más olvidada y de la cual se habla poco porque resulta incómodo que, en unas fechas que supuestamente tendrían que inspirar pensamientos positivos nos tengamos que encontrar también con esta vertiente. Si a los humanos nos cuesta aceptar nuestra dualidad, mucho más a la sociedad.

En algunos casos, esta soledad no es intencionada, pues es lo que sucede, por ejemplo, con personas que carecen de familiares próximos y viven solas. Suele ser muy común en los últimos años cuando nos referimos a personas de la tercera edad que pueden ser autónomas y que no desean trasladarse a una residencia, puesto que ya no es tan habitual la fórmula residencial de familia extensa donde convivían como mínimo tres generaciones juntas. Afortunadamente, cada vez más desde los servicios sociales se crean programas de acompañamiento para que estas personas no pasen estas fechas solas.

Otra vertiente nos la encontramos con aquellas personas que, voluntariamente, deciden no compartir estas fechas con otros familiares aunque los tengan. Es una decisión consciente y se puede deber a varias razones: desavenencias familiares, pérdida de un ser querido o simplemente tendencia al aislamiento social. De alguna manera, lo que se está reflejando aquí es una problemática personal que eclosiona con más fuerza al tratarse de unas fechas señaladas pero que ya estaba latente con anterioridad. También, y siguiendo una determinada lógica de la psique, lo que sucede es que se rechaza de forma abierta algo que genere recuerdos asociados a personas que no resultan gratas en ese momento.

Independientemente de ambos casos, sí podemos decir que esta situación suele generar estados de apatía, tristeza, melancolía o depresión. También otra estrategia suele ser la de sentir simple indiferencia hacia la fecha y, por lo tanto, no darle una significación especial, lo que suele ser cada vez más común.

Al fin y al cabo, esta situación puede ser para muchos una oportunidad de crecimiento personal si saben identificar el porqué de lo que está sucediendo. La mejoría y el bienestar es posible.

Xabier Grandío

Emocodificación y Sanación Genética
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Tel: 650962180

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