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Quizás
estén de acuerdo conmigo en que, muchas veces, la forma que tenemos
de comunicarnos con los otros nos separa más que nos une. La mala
comunicación muchas veces hace que muchas parejas se separen, que
exista un clima enrarecido en
nuestros trabajos, que hayan conflictos entre padres e
hijos, entre hermanos, entre amigos. Y una solución a esto pasa
por incluir
la Inteligencia Emocional
en nuestro sistema de comunicación.
Una
parte importante de
la Inteligencia Emocional
consiste en aprender a tomar conciencia
de tus emociones y de las emociones del otro, comprendiéndolas.
Esto último, la conciencia de las emociones del otro es un
elemento muy importante si
queremos comunicarnos de forma más respetuosa y más
comprensiva con los demás. Si logramos comunicarnos de esta forma,
conectando con las emociones, estaremos desarrollando la comunicación
emocional.
Y, cuáles
son los beneficios de la comunicación emocional. Les invito a
conocerlos
ahora mismo:
1.-
Evitamos discusiones cargadas de emociones negativas.
2.- Llegamos a acuerdos, lanzando un puente a través de las
emociones,
promoviendo
el acercamiento en lugar del distanciamiento.
3.- Aprendemos a no reprimir las emociones y a expresarlas sin
agresividad.
4.-
Mejora nuestra salud evitando los trastornos somáticos porque
expresamos
las
emociones adecuadamente, sin agresividad ni sumisión. Evitamos que
nos
salgan
eczemas en la piel, dolores de cabeza, tensiones musculares, insomnio,
problemas de estómago,
etc. Nos ahorramos las visitas al médico y a la
farmacia.
5.-
No nos sentimos culpables por el comportamiento del otro.
6.- Mejoramos el conocimiento que tenemos de las emociones y
del
comportamiento
del otro y esto nos ayudará a prevenir futuros malentendidos.
7.-
El otro se siente más comprendido porque hemos sabido leer sus
emociones más allá de
sus palabras y de su lenguaje no verbal.
8.-
Mejora nuestra “confianza social” porque nos sentimos más capaces
de
comunicarnos y
de resolver conflictos con los demás.
Como
veis la comunicación emocional tiene muchos beneficios. A diferencia del
sistema de comunicación convencional que únicamente tiene en
cuenta al emisor, al receptor
y al mensaje, la comunicación emocional tiene en
cuenta, además, la relación emocional: cómo conecto yo con mis
emociones y cómo conecto con las emociones del otro. Para
entenderlo un poco mejor
veremos algunos ejemplos:
Alguna vez, a lo largo del día se han preguntado: ¿cómo me sentí
cuando aquel amigo/amiga me
habló de forma tan cortante? ¿cómo me sentí hoy cuando mi
pareja me amenazó diciéndome tal, tal y tal? ¿qué sentí cuando
mi jefe me anunció aquella
promoción? ¿qué sentí cuando me ridiculizaron delante de mis
compañeros de trabajo? Estas preguntas nos ayudan a conectar con
nuestras emociones y nos
permiten conocernos y comunicarnos mejor con nosotros
mismos.
Además,
es importante aprender a tener conciencia de las emociones del otro,
primero intuyéndolas a través de su lenguaje verbal y no verbal.
Por
ejemplo, ¿alguna vez, estando en su trabajo, algún compañero/a les ha
puesto mala cara o se ha mostrado ausente, sin ganas de hablar? ¿Qué
han pensado sobre él o sobre
ella? Se han preguntado: ¿cómo se siente esta
persona?, ¿estará triste o enfadado/a por algo?
Alguna vez si mi pareja llega a casa y me fijo en su rostro y en su
lenguaje no verbal (cansancio)
y en sus palabras (monosílabos, tono de voz apagado, sin
ganas de conversar), ¿qué es lo que hacemos normalmente? Lo que
solemos hacer es hablarle
aceleradamente para ver si así reacciona o le exigimos que
me hable y sonría porque yo no me merezco que él/ella me mire así
o me hable con esa desgana.
Esta respuesta nuestra dificulta mucho la comunicación con el
otro, conseguimos todo lo contrario, incomunicación y que el otro
se ponga a la defensiva. Pero
si lo que quiero es fomentar la comunicación con el otro, es
necesario que comprenda cómo se siente y comunicarme con él/ella
desde sus emociones, permitiéndole
que se tome su tiempo, adaptándome a su ritmo en
ese momento.
Quisiera
compartir con ustedes una experiencia que tuve hace poco con mi jefe:
“era
temprano, no habían llegado aún mis compañeros y aproveché para
realizar una llamada personal
de un minuto. Mi jefe me llama la atención. Después, se
me acerca a mi mesa y me pide que llame a un cliente, le digo que
son las 8:15 y probablemente
no me atenderá, que llamaré más tarde. Levanta la voz y me
dice, de modo brusco, que, sobre todo, no se me olvide. Yo no
entendía nada, empecé a
respirar muy aceleradamente, me temblaban las manos y noté cómo
la temperatura de mi cuerpo aumentaba y empezaba a sudar. Sin
embargo, tomé las medidas
oportunas y, al cabo de 10 minutos ya me sentía mucho
mejor”.
¿Qué
podemos hacer en estos casos? ¿En qué nos puede ayudar la
comunicación emocional en un caso como éste?
Veamos,
a través de este ejemplo, cuáles son las cinco claves para
comunicarnos mejor usando
la Inteligencia Emocional
:
1.- Conectar con
nuestras emociones, reconocerlas y gestionarlas
Cuando
mi jefe me levantó la voz o me trató de forma brusca, yo sentí rabia y
me di cuenta de que mi respiración se aceleraba, me temblaban las
manos. Sabía en ese momento
que era rabia lo que estaba sintiendo por haber sido
injustamente tratada. Y sabía también por qué me sentía así,
por la conducta de mi jefe
hacia mí. Además, decidí
tomar un tiempo desde el comportamiento de mi jefe hasta mi
reacción. Me levanté de mi asiento, me acerqué a la sala de
descanso y me tomé un tiempo
para relajarme, para pensar qué hacer con lo que sentía y con lo que había
sucedido y decidí hablar con él tranquilamente. Lo importante es que
supe conectar con mi emoción e identificarla.
2.-
Conectar con las emociones del otro, aprendiendo a interpretar la
situación de distintas maneras...
Cuando
yo decidí tomarme un tiempo para estar sola tuve una conversación
conmigo misma. Me preguntaba por qué me hablaba así mi jefe. Si
yo hubiese decidido pensar que
era por mi culpa, porque había hecho algo malo o bien
porque mi jefe sentía rabia hacía mí, me tenía manía,
seguramente mi reacción hacia
él hubiese sido distinta y la comunicación con él hubiese sido
distinta: con sumisión, o
bien con resentimiento y agresividad. Sin embargo, intenté entender
qué sentía mi jefe y por qué se sentía así. Pensé que tendría
problemas en casa, no sé… y
recordé que justo dos días antes le habían denegado una
promoción que había solicitado y que para él era muy importante
y por eso desde ayer yo ya le
notaba un poco nervioso. Entendí que sentía mucha rabia y
ese día la descargó conmigo.
3.-
Hablarle
al otro de mis sentimientos, de cómo me ha afectado su
conducta hacia mí, sin acusarle.
En ningún
momento le dije a mi jefe que fue un desconsiderado, que fue muy
autoritario. Dejé que pasará una hora, más o menos y lo hablé
con él, le expliqué cómo me
sentí ante su conducta, le pregunté qué le sucedía y él reconoció
que no había actuado bien y
me pidió disculpas.
4.-
No reprimir nuestras emociones.
Hemos
de aprender a expresar nuestros sentimientos a la persona adecuada, en
el momento adecuado y de la
forma adecuada. No hubiese
sido correcto que yo reprimiese mi rabia y, luego, cuando llegara a
casa me enfadara de forma descomunal con mi pareja o con mis hijos
o, simplemente, llegara a casa
y me echara a llorar sin parar sobre el hombro de mi pareja. Tampoco
hubiese sido adecuado hablar con mi jefe de cómo yo me
sentía en el momento en que tanto mi rabia como la de él estaban
a flor de piel, en medio de la discusión.
5.-
No
adivinar los sentimientos del otro.
Aquí
pondré otro ejemplo distinto porque esto sucede muchísimo en las
parejas.

Por
ejemplo, buscamos un momento para planificar el fin de semana y,
pensamos: “seguro que, como esta semana tiene mucho trabajo, me
dirá que prefiere quedarse en
casa, vaya aburrimiento, ya verás, ¡otro fin de semana en casa!”
Y, cuando llega el momento de hablar, en cuanto la otra persona dice: “bueno,
no sé, la verdad, aún no había pensado en el fin de semana”, tú enseguida
saltas y dices “sí, ya sé que estás cansado/a y me dirás eso de que no
te apetece salir y, otro fin de semana más encerrados en estas cuatro
paredes” y, en cuanto él/ella intenta darte una explicación del tipo:
“bueno, lo hablamos, déjame
que te expliques”, le interrumpes con: “no, si ya sé lo que me vas
a decir”.
Otra forma más eficaz de comunicarte con tu pareja hubiese
sido: “llega el fin de
semana y me apetece hacer algo distinto ya que el fin de semana
anterior
nos quedamos en casa. ¿qué te parece si hacemos esto o aquello?
Y,
para finalizar, les invito a que exploren este nuevo aspecto de la comunicación:
la conexión con sus emociones y con las emociones del otro.
Les voy
a pedir que lo que hemos aprendido a través de este artículo lo practiquen
en su vida diaria. Cuando van a la panadería a comprar el pan y ven que
la chica que normalmente les atiende está con cara de pocos amigos, no piensen
o digan eso de “hoy está algo antipática”, pregúntenle: “cómo
estás, todo bien?”, o cuéntenle
algo agradable para provocarle una sonrisa. O, cuando te
has pasado media tarde preparando la cena y tu pareja llega a casa, sin ganas
de conversar y te dice que no quiere comer nada. Y no se fija ni siquiera en
la mesa que está preparada. Tómate un tiempo antes de reaccionar y
decirle: “eres un
desagradecido/a, no hay quién te aguante”. Relájate, piensa en cómo
le vas a responder, cómo
reaccionarás, conecta con tus emociones, valora por qué te
sientes así y relájate un poco antes de pegarle un grito y decirle lo
primero que se te pase por la
cabeza. Y podéis aplicar las cinco claves no sólo con vuestra
pareja, sino también con los amigos, los compañeros de trabajo, los jefes,
los hijos.
Me
gustaría contaros una historia: “En un circo romano trabajaban un
trapecista y sus cuatro hijos.
Todos actuaban juntos, excepto el menor. Un día, cuando el hijo
menor estaba a punto de hacerlo, se acercó al padre y le confesó su
temor. Tenía miedo de caer
del trapecio y fracasar. El padre le dijo: "Hijo, en todo lo que emprendas,
lanza tu corazón a la barra, que tu cuerpo lo seguirá”
Por eso, ¡ lancen su corazón y mejoren sus relaciones con los demás conectando
con las emociones !
Mayte
Saavedra Talavera.
www.inteligenciaemocional-portal.org
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