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       Artículos. Entrevista Sogval Rimpoché


"EL PODER DE LA MENTE
      PARA CAMBIAR  EL MUNDO"



Resumen de la  conferencia ofrecida por Sogyal Rimpoché en el Fórum Barcelona 2004, para El Parlamento de las Religiones del Mundo:


«La felicidad o el sufrimiento, el cielo o el infierno, dependen de la mente y de los cinco sentidos, es decir, de como la mente percibe las cosas del exterior».
«Las enseñanzas de Buda son amplias, pero se resumen en paz, compasión y sabiduría».

Todos los problemas se originan en la mente, porque es la mente la que crea  nuestras circunstancias de cada día. Pero tenemos un aliado natural que aligera el sufrimiento y que frecuentemente pasamos por alto. Este aliado es el amor y el sentido de afecto que nos son innatos. Interiormente siempre tenemos cualidades positivas como el amor, la honestidad, la compasión, el perdón o la autodisciplina, que necesitamos cultivar. Como dice el Dalai Lama,"un coro caluroso es la base de la paz".

Sogyal Rimpoché ha dicho que cuando se le preguntó al Dalai Lama cual es la esencia de sus enseñanzas respondió: «No cometer ni una sola acción negativa (no hacer mal a los otros), guardar el tesoro de la virtud, adoptando actitudes sanas, y transformar la mente». Ha añadido que «hacer mal a los otros nos hace mal a nosotros», que «la mejor manera de ayudarnos es ayudar a los otros» y que una de las cosas importantes que tenemos que aprender es la interdependencia de todas las cosas y personas.
 

«Todos estamos interconectados, lo que pasa en Irak nos afecta a todos, por tanto, si tenemos una visión interdependiente de la vida, eso nos inspira la no-violencia. Siempre damos la culpa a los otros de lo que nos pasa, pero cuando comprendemos que las cosas son interdependientes, la rabia y el odio se disuelven y nos damos cuenta que no nos podemos enfadar con nadie. Aprendemos que nosotros somos responsables de nuestra vida y también de lo que sucede en el mundo».
Sogyal Rimpoché ha explicado que nos tenemos que entrenar diariamente en la meditación para conseguir la paz interior, porque así, poco a poco, veremos los problemas no como una cosa negativa sino como una oportunidad maravillosa de crecer. Depende de la mente ver el vaso medio lleno o medio vacío, y según como escojamos verlo viviremos experiencias de felicidad o de sufrimiento. «Se trata de transformar nuestra visión de las cosas, de lo negativo a lo positivo, y paso a paso la mente aprende a estar en un estado de paz, y al final se torna creadora de esta paz porque nada proveniente del exterior no la altera. La mente es como el agua, si no la movemos se aclara».

El maestro Sogyal Rimpoché ha asegurado que «fuera no encontraremos la paz ni la felicidad». Ha añadido que «la meditación no es lo que la gente piensa: cerrar los ojos y repetir palabras. Meditar es conquistarnos a nosotros mismos, llevar la mente a casa (nuestro corazón). El problema es que hemos perdido el contacto con nosotros mismos y la finalidad de la meditación es volver a ser nosotros. En tibetano meditar significa ‘acostumbrar la mente a...’ propiciar actitudes virtuosas, estabilizar la mente, conseguir un estado de presencia y de conciencia en cada momento de nuestra vida.

También ha afirmado que «pensar en exceso, es la causa de las enfermedades mentales». La manera de controlar la mente es dándole espacio. El pensamiento a corto plazo y la preocupación para nosotros mismos es un campo de acción muy estrecho que nos lleva a un estado mental claustrofóbico.

 

Sogyal Rimpoché

Para acabar, ha dicho que uno de los problemas principales de nuestra época es que no sabemos como amarnos a nosotros mismos. También ha hablado de la poderosa fuerza del perdón, especialmente del perdón hacia nosotros mismos en primer lugar. «No podemos dar amor o perdón si no lo hemos experimentado en nuestro interior». Ha dicho también que, según consta en el final del su libro, «el mundo necesita boditsavas o ‘servidores activos de la paz’ (abogados, economistas, periodistas, artistas, carpinteros boditsavas...). Cualquier persona ha de comprometerse a mantener la paz, comenzando por cultivar su paz interior. Se puede ayudar a vencer el miedo con vuestra presencia cariñosa. El mundo se transforma cuando la gente cambia. Si se puede practicar de esta manera la gente se vuelve útil para cambiar el mundo, y si se puede encarnar la sabiduría y la compasión podría haber paz e iluminación en el mundo. Lo principal es domesticar la mente.»

Al final ha dado un ejercicio para hacer cada día: Por la mañana, comprobar y vigilar la motivación pura de lo que tenemos que hacer durante el día. Por la noche, revisar toda nuestras acciones, y si el ego ha intervenido, pediremos perdón y renovaremos la motivación espiritual para el siguiente día. «Es una gran práctica que gradualmente nos transformará en mejores personas y seremos más auténticos.»

Al final de la conferencia ha recitado la oración que más le gusta a Su Santidad el Dalai Lama: «Mientras exista el espacio, y los seres sensibles lo sostengan, que pueda yo permanecer para eliminar la miseria del mundo».
 
Sogyal Rimpoché

Sogyal Rimpoché nació en Kham, región del este del Tíbet, y fue reconocido por Yamyang Khyentse Chökyi Lodrö (uno de los maestros más destacados del siglo XX), como la reencarnación de Lerab Lingpa Tertön Sogyal, uno de los maestros del décimotercer Dalai Lama.
Yamyang Khyentse Chökyi Lodrö supervisó el entrenamiento de Rimpoché y lo educó como a su propio hijo. Tras la ocupación de Tíbet por los chinos, Rimpoché marchó al exilio con su maestro, que falleció en 1959 en el reino de Sikkim, en el Himalaya.

Cursó estudios universitarios en Delhi y en Cambridge (Inglaterra) y estudió con muchos otros maestros, provinientes de todas las escuelas, especialmente con Kyabyé Dudjom Rimpoché y Kyabyé Dilgo Khyentse Rimpoché.

Primero como traductor y ayudante de estos dos maestros y más tarde enseñando él mismo, recorrió numerosos países, observando la realidad de la vida de la gente y buscando el modo de traducir las enseñanzas de la mejor forma posible para los hombres y mujeres de hoy en día, poniendo de relieve su mensaje universal, sin por ello disminuir la autenticidad, pureza y poder de estas enseñanzas. Rimpoché considera que la tarea de su vida consiste en transplantar la sabiduría de Buda a Occidente. Esto dio lugar a su estilo único de enseñar y su habilidad para sintonizar enseñanzas y vida moderna, exponiéndolo de una forma muy vivida en su famoso libro “El libro tibetano de la vida y de la muerte”.

Hasta hoy se han impreso más de un millón y medio de ejemplares de este clásico espiritual. Ha sido traducido a 27 idiomas en 54 países y adoptado por institutos, grupos e instituciones médicas y religiosas. También es utilizado ampliamente por enfermeras, médicos y otros profesionales médicos.

Rimpoché es el fundador y director espiritual de Rigpa, una red de centros y grupos budistas que se extiende por todo el mundo. Sigue trabajando en toda Europa, América, Australia y Asia, en donde se dirige a miles de personas dando enseñanzas y a menudo interviene en grandes conferencias como la ofrecida en el Fórum Barcelona 2004, para El Parlamento de las Religiones del Mundo.






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