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"Holorénica" es un neologismo acuñado por el Dr. Josep Mª
Fericgla en la década de los años ochenta. La etimología proviene del
conocido término griego holós (“globalidad”, “totalidad”) y del verbo griego
arcaico renicós, (“buscar algo” en el sentido específico de buscar justamente en
un lugar donde se sabe que está aquello que se está buscando). La acepción
etimológica, pues, indica la acción de buscar la totalidad (de la consciencia)
en la dirección en que se sabe o intuye que se encuentra. |
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La Respiración Holorénica es una técnica de respiración catártica inspirada en
varias fuentes previas: las milenarias técnicas de respiración yóguica conocidas
por Kapalabhati (que forman parte del conjunto de técnicas Pranayama), la
respiración holotrópica creada por el Dr. Stan Grof, las respiraciones
chamánicas de algunos grupos altaicos y de otras técnica chamánicas para buscar
la catarsis.
La Respiración Holorénica también es deudora de las forma de respirar que
descubren los púberes y adolescentes de forma espontánea en cada generación,
para modificar la consciencia despierta habitual.
foto: Josep Maria Fericgla
Además de las fuentes previas citadas hay
aportaciones propias y específicas. Es por ello por lo que se ha bautizado con
esta denominación propia: Respiración Holorénica ©.
Lo que diferencia la Respiración Holorénica de otras técnicas de respiración que
conducen también a un estado de hipoxia, es que la técnica de la Respiración
Holorénica consiste en respirar rápido en extremo siguiendo secuencias
crecientes de 13 a 16 minutos y con un ritmo de respiración también creciente de
140 a 160 tiempos/ minuto.
Cada etapa de respiración rápida es seguida por un intermedio de descanso de 3 a
5 minutos. Por este procedimiento, más la potencial ayuda de manipulaciones
corporales especiales, se consigue que los respirantes imploten y luego exploten
en una profunda catarsis de liberación emocional seguida de una etapa de apnea
que puede durar entre una y dos horas.

Durante esta segunda etapa de la sesión, la música especial que guía la
Respiración Holorénica conduce a los participantes por un profundo recorrido
biográfico que permite una revisión vital descubriendo, muy a menudo, aquellos
episodios de la vida en los que cada uno/a está atrapado, tanto desde el punto
de vista emocional como de relaciones sociales y otros.
Por otro lado, nuestra forma específica de aplicar esta técnica de catarsis es
dentro de marcos orientativos y
activadores que denominamos Experiencias Activadoras de Estructura, cuya base
teórica está desarrollando actualmente el doctor Josep M. Fericgla y
colaboradores, en los Talleres de Integración Vivencial de la Propia Muerte (TIVPM).
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CATARSIS
Las catarsis son experiencias propiamente humanas que casi han
desaparecido de nuestro panorama social, vivencial y cultural,
con la excepción que se da a veces en el brutalismo de los
campos de fútbol, en los desfiles militares y en algún otro
contexto puntual (como pueden ser algunas sesiones de
psicoterapia).
En la mayor parte de otras sociedades .antiguas y no
occidentales. la experiencia catártica es muy importante y está
presente en la vida de las personas: justamente, los ritos
iniciáticos y de transformación suelen tener su punto culminante
en una experiencia de catarsis.
En definitiva, la experiencia catártica permite descargar las
tensiones emocionales que se han ido vacumulando a lo largo de
la vida y abrir las compuertas para realizar una actualización
vital. De ahí que tenga un elevado poder terapéutico y de
higiene emocional, reactivando paquetes musculares y vías
energéticas.
Además de tener una función iniciática, la catarsis era usada en
las fraternidades militares de la antigua Germania para perder
el miedo a matar. Entre aquellos guerreros, el entrenamiento
consistía en hacer que el joven se desnudara, se enfundara en la
piel caliente recién desollada de un oso y se excitara hasta
alcanzar una furia “bestial”, hasta explotar en un estado
catártico.
Debía
ponerse “frenético”, en inglés, berserk, término cuyas raíces
escandinavas significaban “oso” y “camisa”. En inglés, bearskin,
“piel de oso” y berserk, “frenético”, son sinónimos. Los cascos
de piel de oso de los guardias reales que están apostados frente
al palacio de Buckingham, Inglaterra, son los herederos de
aquella primitiva indumentaria bélica de origen catártico.
En los TIVPM, la catarsis se experimenta por el camino de
implosionar respirando. Implosión significa explosión hacia
adentro. Un sistema dado –un país, una sociedad, un ser humano,
un sistema físico– puede explotar hacia dentro de sí mismo,
implosionar, atravesando la barreras y fijaciones que lo
detienen. El resultado de este proceso es, paradójicamente, una
explosión hacia fuera: la catarsis, la descarga de presiones
emocionales acumuladas.
La catarsis es una puerta a la libertad real, es una forma de
acercarse a aquellas decisiones que no se quieren tomar por
miedo al error, a la autodestrucción o por simple miedo al
miedo. Pero ahora y siempre es imposible abrirse a la decisión
que nos hace adultos sin aceptar la posibilidad de provocar una
fractura en nuestra vida. Parafraseando a Luis C. Restrepo,
podemos atenuar los peligros, pero no existe ni puede existir
seguro que nos proteja contra los riesgos de la libertad. Quien
busca este tipo de seguro ha perdido su propio rumbo, sin el
menor lugar a dudas. Vivir una seria experiencia catártica es
acercarse a los límites que uno/a mismo/a se ha ido imponiendo
para correrlos hacia algún espacio nuevo, limpio y descargado de
viejos preconceptos. |
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Dr. Josep M. Fericgla, doctor en
antropología.
Conocido mundialmente como experto en
Estudios Modificados de Consciencia., Antropología cognitiva y
Etnobotánica de substancias psicoactivas.
Director de la Societat d'Etnopsicologia
Aplicada i Estudis Cognitius (Sd'EA)
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