La Biodanza es un sistema creado por Rolando Toro, psicólogo y antropólogo chileno, que se inspiró en fuentes antropológicas y etológicas. Rolando definió la Biodanza como un sistema de reeducación afectiva, de renovación existencial, que pretende rescatar los valores de la vida el respeto por la vida y la sacralidad de la vida. Tiene como instrumentos la música y la danza, utilizando situaciones de encuentro para facilitar la comunicación y desarrollar la expresión afectiva. La Biodanza postula una filosofía de la gloria de vivir, a través del movimiento, la danza y el encuentro humano. En los talleres de Biodanza se pueden lograr vivencias integradoras que nos producen coraje, salud y alegría de vivir. La Biodanza, más que una ciencia, es una poética del encuentro humano, una nueva sensibilidad frente a la existencia. La vida que nos toca vivir es un ensayo único y precioso, donde podemos sufrir o disfrutar, dependiendo de nuestra creatividad existencial. Usemos todos nuestro potenciales para vivir plenamente nuestra vida, que es lo más valioso que tenemos y no podemos desperdiciar de ninguna manera. No corramos el riesgo de apostar por una vida después de la muerte de la que nadie tiene certeza. Nuestro punto de partida es aquí y ahora, tratando de conectarnos con esta pulsión de la vida qeu la naturaleza ha sembrado en nosotros. Dejarnos llevar por el amor sería guiarnos por una inteligencia afectiva, que es la característica esencial de esta nueva cultura, de esta biología del amor, de esta naturaleza humana que late en lo profundo de nuestro ser. Nuestro desafío es seguir generando una cultura que permita que la vida continúe evolucionando y nos lleve siempre dentro de sí. La Biodanza va en esa dirección, danzando en un espacio-tiempo donde el amor a la vida es la emoción base que organiza el pensamiento creador; tiene como paradigma el Principio Biocéntrico que se inspira en la intuición de un Universo organizado en función de la vida. El Universo existe porque existe la vida y no al contrario.
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Desde el Principio Biocéntrico, podemos concebir el Universo como un gigantesco holograma vivo. La experiencia de la unidad mística y de la identidad suprema es para nosotros perfectamente válida. El Principio Biocéntrico es un estilo de pensar y sentir que toma como punto de partida y como referencia existencial la Vivencia. Wilhelm Dilthey describe la teoría de la Vivencia como el instante vivido, la experiencia emocionada y la conmovedora sensación de estar vivo. Creeemos que no es tan importante la consistencia ideológica de una persona, sino su consistencia afectiva. La base epistemológica de la Biodanza se nutre de tres fuentes principales: el pensamiento occidental, la tradición oriental y la experiencia indígena. La emoción organiza el pensamiento, por lo que la clase de la Biodanza, además de alegrarnos, enseñarnos, facilitarnos la expresión de las emociones y profundizar en el encuentro con el otro, nos está volviendo más inteligentes. El núcleo integrador es la afectividad que, al actuar sobre los centros reguladores límbico-hipotalámicos, produce el restablecimiento de la unidad perdida entre percepción, motricidad, afectividad y funciones viscerales. La Biodanza claramente crea una estrategia para la afectividad: aprender a mirarse a los ojos, a tomarse de las manos, a caminar juntos, a calificarse en lugar de criticarse y, por encima de todas la cosas, a aceptar al otro como es, sin pretender cambiarlo. la ternura a través de la caricia, la seguridad a través del abrazo, son nuestros instrumentos. La biodanza es ante todo un ambiente humano donde se crea un entorno socialmente enriquecido para permitir y potenciar la aparición y el desarrollo de conductas a favor de la convivencia y por la vida
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La Biodanza nos invita a encontrarnos en el abrazo, que es el gesto más humano que pueda existir, el camino hacia nuestra más preciada y autentica identidad Generando un ambiente permisivo, y con progresividad, se van realizando danzas y ejercicios que estimulan el desarrollo en las cinco líneas de Vivencia de nuestra identidad (Vitalidad, Afectividad, Creatividad, Sexualidad y Trascendencia). Hay danzas y ejercicios de comunicación que aumentan la autoestima y el reconocimiento mútuo, conectándonos con el bienestar y el placer de vivir; también hay danzas y desafíos que nos permiten contactar con nuestra energía instintiva y desarrollar el coraje de vivir, tan necesario para nuestra supervivencia cotidiana. La Biodanza permite, por medio de un clima de confianza y solidaridad, el desarrollo de la autoestima y la autoeficacia, tanto en el logro de nuestros objetivos como en nuestros vínculos con otras personas. Entre las creencias que surgen en los participantes, podemos mencionar: "no necesito hablar para comunicarme bien", "el amor es posible", "con cariño esta vida es un lugar seguro", "los otros también precisan ayuda", "la gente me ayuda a vivir", "compartir el dolor lo disminuye, compartir la alegría la aumenta". Otras expresiones vertidas en relación al comportamiento individual son las siguientes: "existen otras realidades", "el mundo está lleno de posibilidades", "puedo expresarme tan bien como los otros", "el movimiento, la danza y el afecto me dan ganas de vivir", "puedo alegrarme pese a las dificultades", "viviendo el aquí y el ahora todo es más fácil".
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