team-communication-1024x623LIDERAZGO Y COMUNICACIÓN

¿Qué te comunicas cuando no te comunicas como quieres? ¿A quién le gustaría comunicar mejor? ¿A quién le gustaría ser más feliz o sentir mayor bienestar en su vida? ¿Y a quién le gustaría tener las dos cosas?

Todos, aún sin pretenderlo, estamos comunicando permanentemente. Y lo hacemos por una razón fundamental: para conseguir algo que deseamos.

¿Cuál es la diferencia entre comunicar adecuadamente o no hacerlo?

Para contestar a esta pregunta basta con observar a dos personas que hayan realizado el mismo curso de formación en comunicación. Una incorpora el conocimiento y tras el adecuado entrenamiento consigue aplicar las distintas técnicas y la otra no.

¿Cuál es la diferencia entre ellas? Su distinta forma de pensar. La forma en la que pensamos determina siempre el resultado de cualquier actividad a la que nos dedicamos.

El éxito en la comunicación –como el éxito en tantas otras actividades- está en el interior de nuestra mente, en la adecuada programación para conseguir lo que pretendemos.

Hoy en día no es difícil obtener el conocimiento necesario para adquirir una habilidad. Es muy fácil saber lo que corresponde hacer en cualquier ámbito de nuestra actividad. Es muy fácil conocer en qué consiste una habilidad porque es muy fácil acceder a la información existente sobre ella. Lo difícil es hacer que ese conocimiento se transforme en acción efectiva. Hoy en día el valor añadido del aprendizaje no está en el conocimiento en sí.

Desde ese punto de vista no se trata sólo de aprender qué es la asertividad, sino de conseguir ser asertivos, sin olvidar que el objetivo final tiene que ver con tener una vida mejor, mayor bienestar o ser más felices.

Ello me llevó a diseñar un programa de comunicación que además de tener en cuenta las distintas técnicas de comunicación asertiva, no olvidara el factor determinante en el éxito de la actividad comunicativa: la programación mental adecuada que facilite el éxito sostenido en la misma.

Decía que el éxito en la comunicación parte de la adecuada programación; y para conseguirlo debemos pasar por un proceso que nos haga tomar conciencia de la programación direct_communication_marketingen la que estamos inmersos para posteriormente cambiarla.

La asertividad es la capacidad de una persona para transmitir a otra sus deseos, opiniones, creencias o sentimientos de manera eficaz y sin sentirse incómodo. Existe por tanto un aspecto externo en este tipo de comunicación y un aspecto interno determinante: comunicar sin intención de herir o perjudicar, ni manipular. Y sin sentirse incómodo o molesto. Ese estado interior requiere de autoconfianza, en vez de las limitaciones que impone la ansiedad, la culpa o la ira.

¿Por qué anteponemos las necesidades y deseos de los otros a los nuestros? ¿Por qué queriendo decir no, acabamos diciendo sí? ¿Por qué nos enfadamos cuando decimos que no, o dejamos clara nuestra opinión?

Para contestar a esas preguntas son varios los condicionamientos que convienen ser revisados. Así en la educación que hemos recibido nos han transmitido que el “no” está mal considerado. Igualmente influye la tendencia de los humanos a la empatía. Y finalmente en mayor o menor medida nuestro miedo a ser rechazados.

¿Qué hay al otro lado de la comunicación asertiva? ¿Cómo nos comportamos cuando no somos asertivos?

En caso de no comportarnos asertivamente actuaremos a través de una respuesta agresiva o a través de una respuesta pasiva. ¿Cuál es el objetivo de una persona que tiene una respuesta agresiva? Conseguir lo que desea, sin tener en cuenta los derechos o necesidades de los demás. Suele ser una conducta destructiva.

¿Y cómo se comporta una persona que tiene una respuesta pasiva? Actuar como si los derechos, opiniones o ideas de los demás importaran más que los suyos propios.

¿Cuál es nuestro patrón de comunicación? El patrón de comunicación es el programa o modo de ser con relación a la forma de comunicarnos. Responder a esta pregunta comporta revisar los modos en los que hemos sido condicionados al respecto. ¿Cómo nos condicionaron cuando éramos pequeños a nivel verbal, a través de nuestros modelos de referencia o a través de acontecimientos específicos sobre la comunicación?

Sólo realizando un concienzudo trabajo sobre las creencias que hemos incorporado a lo largo de nuestra vida, es posible descubrirlo.

¿Cuál es la mentalidad correcta en relación a la asertividad? Una mentalidad correcta significa un propósito más elevado. Encontrar una dirección, una misión que nos acerque a un objetivo. Y saber de antemano cómo queremos interactuar. Tener claro nuestro objetivo en la comunicación. Cuanto más claros tengamos los límites y los valores éticos, tanto propios como ajenos, más fácil nos será comunicar y ejercitar nuestra asertividad. Asimismo conocer lo que nos motiva a la negociación y a la relación. Y huir de juicios de intenciones.

La mentalidad correcta en relación a la comunicación es programarnos y respetar tanto para nosotros como para los demás los siguientes derechos:

• Tengo derecho a decir "No".

• Tengo derecho a no entender algo.

• Tengo derecho a cometer errores.

• Tengo derecho a expresar mis opiniones y a que se me escuche.

• Tengo derecho a satisfacer mis necesidades.

• Tengo derecho a contribuir.

• Tengo derecho a la dignidad.

• Tengo derecho a tomar mis propias decisiones.

• Tengo derecho a ser tratado con consideración.

Los pensamientos son un hábito. Si te sientes bien, es porque piensas bien. Y dado que “Nada es nada hasta que lo logras”, es conveniente crear el hábito diario para reprogramar e interiorizar estas creencias.

Sólo cuando se han incorporado y asentado estas creencias en nuestra mente es posible considerar con éxito la siguiente fase: el estudio e incorporación de distintas técnicas comunicativas. Se trata de las técnicas que nos ayudarán a vencer la manipulación en las relaciones interpersonales y que suelen corresponderse con reírse de nosotros, culparnos, atacarnos, retrasar respuestas, interrogarnos, utilizar la autocompasión, buscar sutilezas o amenazarnos.

Y finalmente pasar a la acción. Pensar “No puedo comunicarme asertivamente” es simplemente un hábito. ¿Para qué te sirve pensarlo?

Es fácil que en la fase de la acción intervenga el miedo; quiere que todo permanezca igual.

No te creas todo lo que te diga tu mente, porque simplemente la mente está condicionada. El miedo sólo existe en la mente y tiene el objetivo de protegernos. Y como su función es salvarnos, en ocasiones se pasa.

La clave de cualquier éxito es hacer. Actuar, a pesar del miedo. Puedes sentir el miedo, pero haz lo que tengas que hacer igualmente. Cada vez que hagas algo difícil serás más libre. El conocimiento conquista el miedo.

Si deseas recibir más información, realizar mi curso de Comunicación Asertiva o realizar sesiones específicas de Coaching comunicativo, quedo a tu entera disposición.

Miquel Adell Gayete

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